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Mayores

“Mi madre no vio que ser mujer en los años 40 fuera un obstáculo para estudiar”

08/03/2018

Mayores

Por Clece SocialClece Social

En los años 40 pocas mujeres pudieron seguir sus estudios. Lourdes Poliz fue una excepción en su época y llegó a ser Perito Mercantil. Sin embargo, por la escasez de trabajo de la época y después de casarse, renunció a su vida laboral. En su testimonio, un recuerdo especial para su madre: “Siempre recordaré a mi madre, porque no vio que ser mujer en los años 40 fuera un obstáculo para seguir estudiando”. 

Me llamo Lourdes Políz y con motivo del Día de la Mujer me gustaría que conocierais mi historia. Nací en Valladolid en 1931, el mismo año en que en España se proclamaba la segunda República. En esos años, la lucha de las mujeres por la igualdad llevaba tiempo candente en las sociedades de casi todo el mundo. También en España.

Siempre he tenido gran interés por aprender, lo cual no pasó desapercibido para mis padres que se dieron cuenta desde el primer día que pisé el colegio de Las Carmelitas. Con 14 años acabé la escuela, era el año 1945. Durante mi infancia y adolescencia pasamos por una guerra civil y una dictadura en las que los derechos de las mujeres iban y venían. Esto no fue un obstáculo para mis padres a la hora de animarnos, tanto a mí como a mis hermanos, a seguir con estudios superiores.

Motivada por los pasos tomados por mis hermanos mayores, en especial por mi hermana, tras terminar el colegio mis padres me matricularon en la Escuela de Comercio para estudiar Perito Mercantil. Recuerdo dejar atrás a todas mis amigas de Las Carmelitas ya que ninguna siguió con los estudios superiores, aunque la amistad no cesara. También recuerdo hacer nuevas amigas y amigos. Era la primera vez que convivía en las aulas con chicos y fue algo que me gustó. Allí dentro éramos todos iguales, a nuestros ojos y a los ojos de los profesores, casualmente, el mismísimo Miguel Delibes me dio clases de Derecho.  Eso sí, no había ninguna profesora.

Transcurridos cinco años, con 19, terminé los estudios de Perito Mercantil. Dudé si continuar haciendo dos años más para convertirme en Profesora Mercantil pero finalmente decidí poner fin a mis estudios. Recuerdo a una compañera que continuó, era de las pocas alumnas en ese nivel, la mayoría eran hombres.

Nada más terminar los estudios comencé a buscar trabajo de perito. Antes no mandábamos el currículo a la empresa, ni tan siquiera lo llevábamos escrito en un papel, simplemente te presentabas a la entrevista y contabas tu formación. No había mucho trabajo y era muy difícil encontrar empleo, por lo que me tome un tiempo para seguir aprendiendo.

Volví al Colegio para dar clases de labores, costura, bordados… hasta que finalmente, por medio de un amigo de mi hermano, me coloqué de secretaria en una empresa de construcción. Al poco tiempo conocí al que se convirtió en mi marido, nos enamoramos y nos casamos. Fue decisión de ambos que yo dejara de trabajar. Con su sueldo nos daba de sobra para criar a nuestra hija y además el trabajo de secretaria no me motivaba demasiado.

Siempre recordaré a mi madre, porque al igual que vio mi inquietud por aprender, también vio que ser mujer en los años 40 no sería un obstáculo para seguir estudiando y me animó de la misma manera y con el mismo ímpetu que animó mis hermanos.

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