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Exclusión social

“La inserción laboral constituye un paso fundamental hacia la rehabilitación plena de la persona drogodependiente”

25/05/2018

Exclusión social

Por Clece SocialClece Social

Fundación Aldaba – Proyecto Hombre Valladolid y Clece se han unido recientemente para favorecer la inserción laboral de colectivos socialmente desfavorecidos y promover la sensibilización sobre su situación. Hablamos con la directora de esta entidad, Mª Paz de la Puente, que nos cuenta la labor social que realizan con personas en riesgo o situación de vulnerabilidad, dando especial atención a las personas afectadas por la drogodependencia y otras adicciones.

¿Cuál es la labor de la Fundación Aldaba – Proyecto Hombre?Somos una ONG aconfesional y sin ánimo de lucro que trabaja desde hace más de 20 años en la sensibilización, prevención y tratamiento de las drogodependencias y otras conductas adictivas en Valladolid y provincia. Cada año ayudamos a más de 3.000 personas en su apuesta por la calidad de vida y el bienestar y formamos parte de la Asociación Proyecto Hombre, la mayor ONG española dedicada a la prevención y tratamiento de la adicción al alcohol y otras drogas.

Desde su experiencia, ¿qué diagnóstico hacen del consumo de drogas en nuestra sociedad? La radiografía actual del consumo de drogas legales e ilegales nos indica que estamos ante un problema mundial de salud pública de primera magnitud que solo podremos abordar si trabajamos de manera coordinada desde todos los agentes implicados: administraciones públicas, empresas, ONG, ámbito educativo y judicial, familias…

Si atendemos a los consumos más preocupantes, creemos que en España debemos seguir poniendo el acento en las drogas legales, pues es donde se da el mayor porcentaje de consumo.  Aún nos queda mucho por hacer sobre todo en lo que respecta al alcohol, una sustancia donde seguimos encontrando una alta tolerancia social y una baja percepción de riesgo. En el caso de las drogas ilegales, destacamos la importancia de reforzar la prevención del consumo de cannabis, pues es la única sustancia cuyo consumo ha aumentado recientemente (EDADES 2015-2016) y donde aún existe mucho desconocimiento en torno a sus consecuencias negativas.

Y en cuanto a grupos de población, debemos centrar nuestros esfuerzos en proteger y garantizar la salud de los jóvenes y menores, pues a estas edades el consumo de alcohol, sobre todo, presenta una alta prevalencia.

 

En España debemos seguir poniendo el acento en las drogas legales, pues es donde se da el mayor porcentaje de consumo. 

 

Hablando de jóvenes, ¿cuál es su situación  y cómo se puede prevenir el consumo en edades tempranas? Como decíamos, el consumo de alcohol en edades cada vez más tempranas constituye una de nuestras principales preocupaciones. Y es que los datos al respecto siguen siendo alarmantes: según la Encuesta ESTUDES más reciente el 76,9% de los estudiantes entre 14 y 18 años ha probado alguna vez en la vida el alcohol; el 75,6% ha consumido en el último año y el 67% lo ha hecho en el último mes.

Es cierto que las actuaciones para frenar esta problemática están comenzando ya conseguir cambios positivos: así, la encuesta EDADES más reciente recoge que la edad media de inicio en el consumo de alcohol se ha retrasado, por primera vez que se recogen los datos, de los 13 años y medio a los 14 años,  pero no debemos bajar la guardia.

Para proteger la salud de los menores en todas las áreas y especialmente en lo que respecta al uso de drogas, creemos que cobran especial importancia: las estrategias de regulación y control de la oferta, el control y la supervisión familiar, el fortalecimiento de espacios de ocio libres de drogas, el incremento de la percepción social del riesgo asociado al consumo de alcohol y otras drogas así como la disminución de la tolerancia respecto al mismo.

En general, ¿cuál es el perfil de la persona drogodependiente a la que atendéis? En relación a los adultos que inician un tratamiento en el Centro de Día y la Comunidad Terapéutica, distinguimos dos grupos de población muy diferenciados: por un lado tenemos un perfil más cronificado y que presenta un mayor riesgo de exclusión, y por otro un grupo de personas con una mayor normalización e integración. El perfil en este último caso correspondería a un varón de 36 años, soltero y con trabajo. La sustancia principal de consumo por la que se solicita ingreso es el alcohol en primer lugar (33 %), seguido del cánnabis (24 %) y la cocaína (23 %).

 

Trabajar, se tengan o no problemas con las drogas, es una necesidad básica para que cualquiera pueda alcanzar una vida plena y acceder a otras áreas de crecimiento como las relaciones sociales, la formación de una familia o el disfrute de un ocio saludable.

 

¿Qué mecanismos de intervención seguís? Cuando alguien llega a cualquiera de nuestros recursos de prevención o tratamiento, establecemos un primer encuentro para conocer la situación y necesidades específicas de cada persona. Tras la fase diagnóstica se diseña un plan de intervención individualizado donde se acompañará a la persona usuaria para lograr que recupere su autonomía, el sentido de la responsabilidad con su propia vida, su entorno y su capacidad para tomar decisiones. Se trata además de un proceso donde la familia cobra un papel relevante, pues su implicación y participación son fundamentales para la adecuada reinserción social del usuario.

¿Cuál sería el porcentaje de éxito de las intervenciones que lleváis a cabo? El porcentaje de éxito en los programas de tratamiento ronda el 60%, mientras que en prevención supera el 80%.

Recientemente habéis firmado un convenio de inserción laboral con Clece, ¿cuál es el papel del empleo en la rehabilitación? La inserción laboral constituye un paso fundamental hacia la rehabilitación plena de la persona drogodependiente. No solo evita la exclusión y marginación social, sino que le permite sentirse útil, superarse, desarrollarse en todos sus aspectos, formarse, construir relaciones con su entorno, etc. Trabajar, se tengan o no problemas con las drogas, es una necesidad básica para que cualquiera pueda alcanzar una vida plena y acceder a otras áreas de crecimiento como las relaciones sociales, la formación de una familia o el disfrute de un ocio saludable. Quisiéramos también destacar que, cuando hablamos de mujeres drogodependientes, resulta aún más importante lograr su inserción laboral, pues solo garantizando su autonomía económica podremos conseguir su libertad en el resto de ámbitos. Por suerte, cada vez son más las empresas que, como Clece, se suman a colaborar con nuestra entidad para ofrecer oportunidades a quienes más lo necesitan.

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