Cantabria

Toñín, un apasionado de la pintura y de la vida

18/05/2017

Discapacidad

Por Rosaura González MartínezRosaura González Martínez

Antonio Pérez, conocido como Toñín, es un usuario del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) de Altamira-Los Valles (Cantabria) desde hace más de 7 años. Su auxiliar, Mar Gutiérrez, se ha convertido, como él dice, en “sus otras manos y pies”.

Desde hace varias décadas Antonio empezó a dibujar con la boca porque su enfermedad le impide hacerlo de otro modo. Todo gracias al interés que le despertaron unas primeras pinturas que le regaló su hermana. Ahora, sigue perfeccionando su técnica, aprovechando una beca que le brinda la Asociación de Pintores con la Boca, de la que es el único miembro en Cantabria.

Recientemente, ha expuesto en Santander gracias a la Asociación, en Suances y en su propio Ayuntamiento, Cartes, aunque sobre esto relata una pequeña desilusión: esta exposición ofrecía la venta de algunos de sus cuadros a precios de 50 y 100 euros y pensó destinar el 20% de las ventas a las personas con recursos económicos limitados de su propio Ayuntamiento, pero no consiguió vender ninguno de ellos.

No obstante, han sido muchos los que han elegido alguna de sus obras para felicitar la Navidad y el Año Nuevo con las postales de réplicas de sus cuadros que envía la Asociación de Pintores de boca y pie. Su casa está llena de sus propias creaciones. Es común ver a Toñín pasear a diario con su silla y su perro Duque como compañía inseparable. Y es que el destino les hizo el uno para el otro, hasta cumplen años el mismo día (9 de mayo).

También tiene dos gatos, Trisca y Catalina. Su tesón hace que no falte un día que no cumpla con su rutina de salir de casa a la pequeña compra diaria. No falla ver su silueta formando parte del paisaje para los que frecuentan la carretera por la que él transita todos los días.

A Toñín, además de que se conozca su obra, le gusta transmitir su historia de vida para que a todas las personas con diversidad funcional les llegue su mensaje, “que nadie se quede en casa, que salgan, que hagan vida en la calle, que desarrollen sus capacidades, las que sean, que cada uno tiene unas”. Indica que, al principio, “el gallego (Ramón San Pedro)” le caía bien, pero más tarde no compartió su decisión y menos su mensaje. Y es que Toñín es un luchador, es un artista en la pintura y un artista en la vida, su ánimo y energía así lo demuestran.

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