Infancia

Colaborar con las tareas domésticas

26/01/2018

Infancia

Por Asociación Mundial de Educadores InfantilesAsociación Mundial de Educadores Infantiles

Los niños suelen considerar las pequeñas tareas domésticas como obligaciones difíciles y desagradables que les imponen cuando ellos prefieren jugar. Aunque las tareas tengan poca importancia, muchas veces provocan disputas para lograr que se lleven a cabo.

Enseñar a colaborar en casa es algo tan importante como enseñar al niño a hablar, a manipular objetos, a correr, etc. puesto que estimula habilidades tan importantes como observar, escuchar, moverse, asociar ideas o relacionar causas con efectos. Si los padres consideran que cada miembro de la familia debe participar de la responsabilidad de las tareas de la casa, especialmente cuando ambos progenitores trabajan, es mejor hacérselo ver al niño desde el principio para que crezca con la idea de que ayudar en casa forma parte de su rutina diaria normal. No se debe agobiar con las tareas, pero unas pocas y simples responsabilidades ayudarán a sobrellevar el trabajo doméstico y enseñarán al niño a cooperar.

Cuando los pequeños aprenden a realizar por su cuenta tareas domésticas y de autonomía, descargan a sus padres de un trabajo que de otro modo deberían realizar. Al mismo tiempo, comienzan a participar en la vida de la familia de una manera más constructiva.

Mientras son pequeños, a la mayoría les encanta recoger sus cosas. Ayudar a papá o a mamá no es un aburrimiento, para ellos es divertido y hace que se sientan importantes. Les gusta poner la ropa sucia en el cesto y los desperdicios en la papelera. Con frecuencia, no adquieren el hábito de colaborar en casa porque los adultos hacen las tareas por ellos. Al hacerse mayores, los padres cambian de pronto los papeles y les exigen que cumplan con sus obligaciones domésticas, y es entonces cuando resulta más difícil conseguir su colaboración.

Tareas apropiadas a la edad

Las tareas que se encomiendan deben ser apropiadas a la edad y a la capacidad del niño y los padres siempre deben reforzar el comportamiento con aprobaciones y alabanzas. Resulta útil ir cambiando las tareas a medida que crece, especialmente, si hay más de un niño en la familia. Cuando las tareas cambian, el niño pensará con ilusión en las nuevas responsabilidades. Si los padres le dicen: “Aún no eres lo suficientemente mayor para salir solo a la calle y comprar el periódico, pero algún día lo serás”, el niño se sentirá motivado para crecer y asumir la responsabilidad encantado.

El mejor modo de fomentar la colaboración del niño en el hogar es comenzar temprano, cuando ayudar es algo divertido. Enseñar a un niño que tiene determinadas responsabilidades que debe cumplir en su casa, le ayuda a alcanzar un grado de madurez mayor y a convertirse en un adulto responsable y capaz de esforzarse.

Cada miembro de la familia debe responsabilizarse de sí mismo y de las cosas que le correspondan desde el principio, pero con una planificación adecuada y con una guía firme.

Poner la mesa, ordenar los juguetes…

Informar al niño, de manera clara y concisa, cuáles son sus obligaciones y establecer los momentos oportunos para llevarlas a cabo: Poner la mesa antes de la hora de comer, ayudar a retirar los platos al terminar la comida, ordenar sus juguetes antes de ver la televisión, lavar las manos antes de tomar alimentos, cepillar los dientes después de cada comida, llevar la ropa sucia al lugar correspondiente antes de acostarse, hacer su cama o cambiarse de ropa antes de salir de paseo.

Es importante explicar al niño cuál es el momento, el lugar, la tarea a realizar y las consecuencias de hacerlo. También, fragmentar la tarea objetivo en pequeños pasos. Por ejemplo, hacer la cama consta de cuatro pasos: 1º Poner la sábana, 2º Extender la sábana de encima, 3º Colocar la almohada en su sitio, 4º Esponjarla; y mostrar al niño cómo debe realizar la tarea con el ejemplo.

Si comete un error, invitarle a probar de nuevo y a realizar correctamente la tarea. Sin obligar a repetir tantas veces las mismas cosas que acabe enfadado. Si continua haciéndolo mal, es mejor que vuelva a practicar al día siguiente. Tan pronto como sepa realizar la mayor parte de la tarea, llegará la recompensa, con cosas que le guste hacer. Es muy importante no hacer las tareas asignadas al niño si a él se le olvidan. Cuando deja su ropa en el suelo y alguien la coloca, no aprenderá que es una responsabilidad suya.

Merece la pena recordar que cuanto más tarde comience el niño a ayudar en casa, más difícil resultará educarlo para que sea constante y ordenado en todo lo que haga. Cuando los padres estimulan adecuadamente a su hijo, hasta el más descuidado se convierte en colaborador.

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